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 Biografia Diego Espinoza por Naranja0000 de 3D Juegos

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huloiiuy
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MensajeTema: Biografia Diego Espinoza por Naranja0000 de 3D Juegos   Vie Ene 10 2014, 16:51

Bueno, siempre le he buscado el lado artístico a este juego, y creo que lo tiene, alguien contó que que pensaba hacer una especie de película del juego, dijo que finalmente la falta de apoyo terminó con el proyecto, yo un día estaba aburrido, y me encanta escribir, asi que pense en una biografía de Diego Espinoza (de MI Diego Espinoza en particular  ) y bueno, empece a escribirla y ya casi al termino, no es muy larga, ahora publicare la priemra parte del futuro bestseller  . Según la cantidad de gente que la vea y opine en la encuesta publicaré las siguientes partes de la biografía del actual Barón-Almirante de la Marina Francesa, Capitán del Soleil Royal II  . Aquí va, espero les parezca interesante:  El Almirante y Barón Diego Espinoza nació en Andorra La Vieja, Andorra, el 12 de mayo de 1633, en el seno de una familia rica perteneciente a la cúspide de la sociedad andorrana. Su padre fue Tristán Espinoza, un próspero comerciante, su madre, Antonia Cruz, los Espinoza vivían en Andorra desde hace siglos, aunque las ramas más antiguas de la misma provenía de España, específicamente de Barcelona. El joven Diego fue educado en las mejores instituciones, la vida familiar estaba llena de lujos, pero cuando la fortuna de la familia cayó en picada, fruto de varias pésimas inversiones, se vieron obligados a emigrar a Francia en busca de nuevas oportunidades, además, Tristán tenía varios familiares y socios de su compañía en ese país, especialmente en Marsella, donde vivía Fernando Espinoza, hermano de Tristán, que ayudaría a la familia a establecerse en la ciudad. La familia se estableció en Marsella cuando Diego tenía apenas 8 años, vivieron en la casa de Fernando por 2 años, hasta que un abuelo de Diego falleció y le dejó a Tristán una pequeña flota de 3 buques de correo. Éste, al ver la posibilidad de recuperar su dinero si aprovechaba bien esos 3 barcos, los reparó, contrató una tripulación, consiguió los suministros necesarios y fundó una pequeña compañía de mensajería. Las habilidades de comerciante de Tristán lograron que, poco a poco, la familia saliera del pozo. Diego fue a una escuela militar de la Marina francesa, donde se graduó con honores y conseguiría varios contactos que le serían útiles al fundar su compañía de mensajería en el Caribe
A los 17 años, mientras su padre ya operaba una flota de más de 30 barcos mercantes en su compañía, Diego se alistó en la Marina Real Francesa, y sólo 4 años después, el 21 de Junio de 1654, fue promovido por primera vez, y por sus excelentes actuaciones, algunos meses después ya era el Artillero del primer barco en el que estuvo, la balandra “Royal”, destacándose en varios enfrentamientos contra barcos enemigos. Por esos tiempos conoció a Oliver Levasseur, uno de sus compañeros de la balandra Royal, también promovido a Sub Oficial. A pesar de que, obviamente fueron destinados a diferentes barcos, se hicieron amigos, hasta que varios años después, un error fatal de Levasseur al comando de una fragata, en el ataque francés a La Habana, en el que el mismo Diego participó, causó la irremediable derrota francesa. Diego fue destinado luego al filibote “Vaillante”, miembro de una escuadra integrada por 3 filibotes escoltados por 3 corvetas de batalla. En varias ocasiones ayudó a defender la preciada carga de oro y plata que el mismo llevaba habitualmente desde el Caribe.   Todo parecía irle bien al joven Espinoza, pero no contaba con una desgracia que cambiaría el rumbo de las cosas: el Vaillante, el 31 de Enero de 1658, naufragó en una terrible tormenta, cerca de Dominica. Los otros filibotes de la escuadra, asi como las corbetas de batalla que escoltaban a los filibotes, se hundieron lejos de la costa. Los miembros del Vaillante fueron los únicos que pudieron llegar a la costa. El barco encalló en al orilla y de los 300 tripulantes que llevaba en ese momento el filibote, más los 15 oficiales, sólo sobrevivieron Diego, que era el Artillero, el Contramaestre, el Carpintero y unos 20 soldados que iban a bordo. Alrededor de 20 hombres quisieron llegar a la costa, pero el mar les jugó una mala pasada, el agua los llevó mar adentro y nunca volvieron a verlos. Diego, el Contramaestre y los 10 soldados arribaron a la Costa de Castle Bruce, y pasaron varias horas hasta que fueron plenamente conscientes de lo que había sucedido. Durante los siguientes 3 meses, se adelantaron algo más de un año a Robinson Crusoe, e hicieron todo lo posible por pasar mejor su “estadía” en Dominica. Su primera acción fue designar al Contramaestre como líder de su sociedad unánimemente. Luego, fueron a los restos del barco naufragado y lo revisaron de cabo a rabo a fin de encontrar cualquier cosa que les fuera útil. Y terminaron llevándose prácticamente todo el barco, ya que encontraron, entre otras cosas, Mosquetes, escopetas de caza, pistolas, barriles de pólvora, balas, armas blancas, diversos medicamentos y mejunjes para diferentes enfermedades, joyas, oro, unas 2700 piastras, hachas, martillos, clavos, alambres, cables…  Se las arreglaron para dormir robando las hamacas de los camarotes y colgándolas de los árboles, el Líder dormía en una tienda fabricada con la lona de las velas del filibote, y todas las “camas” estaban a su alrededor. Crearon una especie de “cueva” para los objetos que se dañaban por la lluvia, como la valiosa pólvora, y crearon una especie de cerca con maderas unidas con los calves, y bien aseguradas, para protegerse de cualquier amenaza existente en la isla. Construyeron muebles, valiéndose de los conocimientos del Carpintero. Pero para su desgracia, la isla estaba habitada: Una noche, alrededor de una semana desde su llegada a la isla, uno de los soldados divisó a un hombre que no era de su grupo, vestido como un pirata, y se lo informó a los demás. Tras una larga investigación dieron con que los piratas vivían en la otra costa, del lado opuesto de la isla, lo que dejaba la pregunta de por qué uno de ellos se habría aventurado hasta el lado oriental de la misma. Como fuera, si llegaban hasta allí, la vida del grupo corría peligro. Por lo que decidieron tramar un plan para matarlos, además de que habían visto que en su base había varios tesoros y suplementos, tales como varias botellas de vino, ron y aguardiente, azúcar, especias, carne, etc  Decidieron atacar por la noche, ya que en ese entonces los piratas deberían estar borrachos o dormidos. Como cerca de la base pirata había una especie de montaña baja, un grupo de 5 francotiradores con mosquetes les dispararían sin ser vistos, tapados por árboles. Otro grupo de 5 hombres, desde el otro lado de la montaña, haría lo mismo. Estos disparos abatieron a unos 8 piratas, quedando unos 16 vivos, los cuales, al no poder ver quién les disparaba (y menos aún en la noche oscura y sin luna) dispararon al aire, forma de la cual ridículamente murió otro pirata al ser alcanzado por las balas de sus compañeros. Mientras tanto, los francotiradores seguían disparando, y ya había matado a 6 más, quedando solamente 10 enemigos. De repente, uno simuló que huía, y se acercó a los francotiradores, al divisarlos les dijo que era un amigo, el capitán de un antiguo naufragio de una tartana en la isla, que había sido secuestrado por los piratas, y pidió un arma para combatirlos. Se la dieron, y ahora con sólo 9 piratas vivos, el grupo de soldados se dispuso a cortar la retirada de los piratas, matando a otros 6. Viendo que era el fin, los 3 restantes se rindieron sin derramar más sangre.  También ocuparon su tiempo en la construcción de una balsa para huir de la isla, lo cual les llevó bastante tiempo. Tras terminarla, le construyeron una vela, un timón e intentaron sin éxito equiparle cañones, así pues, unos 20 días luego de finalizar la construcción de la balsa, escaparon con rumbo a Bridgetown, conociendo el rumbo ya que habían logrado rescatar del camarote del piloto (el oficial ) un mapa bastante nuevo. Tras una travesía larga en la que resistieron varias tormentas, arribaron a la ciudad el 18 de mayo de 1658.
Tras comunicarle su situación al gobernador de Barbados, este les permitió enviar una carta para el gobernador de Martinica, que a su vez le mandaría otra al gobernador general. Finalmente, el dinero que lograron rescatar del barco naufragado les fue útil: Se lo repartieron en partes iguales, y con ese dinero, cada uno pudo vivir en Barbados esperando que se completara el proceso y recibieran una respuesta. Finalmente, el gobernador general les informaba, a través de la carta, que podían decidir entre volver a Europa totalmente gratis o viajar a Basse Terre y establecerse allí con ayuda de una pequeña cantidad de dinero suficiente para comprar un barco. Diego y 6 de los 20 soldados decidieron quedarse en el Caribe, los demás decidieron volver a Europa. Finalmente, permanecer en Basse Terre fue una buena decisión: el buque en el que navegaban los demás náufragos fue tomado por piratas argelinos, y toda su tripulación fue tomada prisionera y obligados a permanecer como esclavos por el resto de su vida. Viajó a Basse-Terre, y con el dinero del gobernador general compró una balandra con la que repartía paquetes y correspondencia entre las ciudades francesas en el Caribe. Un año después (1659) se enteró de que Oliver Levasseur también había decidido embarcarse al Caribe, sólo que este se estableció en Puerto Príncipe. Ambos acordaron asociarse y fundar una compañía conjunta, la cual abarcó en total 27 barcos como flota, 16 buques de coreo, 6 balandras y 5 lugres. Pero 6 años después, ante las pérdidas de la compañía (al parecer la familia Espinoza tenía una especie de maldición en lo que a administrar empresas se trataba: las cosas empezaban bien pero tras algunos años todo empeoraba y la compañía terminaba en la quiebra, o vendida por una miseria de lo que había costado establecerla, o cosas similares) Pensando en las recompensas económicas que ofrecía, pensó seriamente en empezar a hacer misiones para el gobernador de Basse-Terre, dejando a Oliver al mando de la compañía. (3 años después, éste decidió vender toda la flota y dedicarse también al corso) Diego comenzó a cumplir misiones sencillas para el gobernador, como ayudarlo a encontrar espías enemigos o matar ladrones que merodeaban por las selvas de Guadalupe. Con el tiempo, le encargó misiones más complejas, como mandarle información a diferentes espías en ciudades españolas, o colaborar en la defensa de Basse Terre de ataques piratas, razón por la cual Diego adquirió un barco más grande, una corveta (Corveta SL en el juego   ) con 350 tripulantes y 34 cañones de 12 lbs, a la cual llamó Proteé. Oliver y Diego fueron cada uno por su camino. Mientras que Diego cada vez se alejaba más de la compañía de mensajería, Oliver lograba que la empresa comience a dar ganancias Luego de seis meses de trabajo para el gobernador de Basse Terre, obtuvo la patente de Corsario al servicio de Francia. Unas 3 semanas después, viajó a Tortuga para su primera misión, consistente a llevar a Pierre Le Grant a la Bahía de Le Marin, en Martinica, donde, apenas desembarcar, él y sus combatientes fueron atacados por un grupo de piratas. Entre los 4 lograron vencerlos y mantener vivo a Pierre. Luego volvieron a Tortuga para recibir la recompensa del gobernador general, Bertrand D’ojeron, quien le recomendó a Espinoza tomarse un tiempo libre hasta volver a ser convocado para otra misión. Durante ese tiempo, volvió a volcarse a su compañía de mensajería, además de incursionar en el mundo de la escolta de barcos y el transporte de mercancías, y conocer a sus siguientes grandes socios: Yuasko Ocampo, Adhemar Zhine, Guy Tramper, entre otros. Luego de 2 meses, el gobernador D’ojeron le encomendó otra misión a Espinoza: debía entregarle una carta confidencial a Peter Stuveysant, el gobernador general de Holanda. Al entregar la correspondencia, hubo un malentendido que hizo que tanto Diego como sus oficiales fueran encarcelados, pero convenció a Stuveysant de revisar el diario a bordo de su cabina, en el que aparecían los documentos que lo certificaban como corsario al servicio de Francia. Al revisar estos documentos, tanto él como sus oficiales fueron exonerados. Tras esta experiencia, fue a la Taberna, muerto de sed. Pidió una botella de Ron de calidad media, y, tras hablar un rato con el tabernero, se sentó junto a 2 hombres sospechosos. Tras hablar un rato con ellos, estos huyeron despavoridos de la taberna. Extrañado por su actitud, los siguió hasta la Costa de las Palmeras, donde les preguntó por su actitud y le comentaron que eran tripulantes de un barco español, El Desdichado. Entonces, volvió a la corveta y tuvo que enfrentarse al mismo. Gracias a sus habilidades de operar los cañones, logró hundir al galeón. Decidió desembarcar en Willemstad y volver a hablar con Stuveysant, y luego, retornó a Tortuga para explicarle todo lo ocurrido a D’ojeron, quien prometió pedirle explicaciones a Stuveysant y le recomendó que volviera a su residencia en unos 3 meses. En ese tiempo, conoció en la taberna de Tortuga a Patrick Uants, un joven con experiencia como artillero en varios barcos. Luego de invitarle algo de ron a, charló con él durante bastante tiempo, y finalmente, le ofreció unirse a la tripulación de la Proteé, lo cual Patrick aceptó. Con el tiempo, se convertiría en unos de los mayores socios de Diego, asi como también uno de sus mejores amigos. La corveta ya tenía la plantilla de oficiales completa, y Diego se preparaba para su siguiente misión, consistente en llevar a la esposa del Comandante de La Habana a Tortuga. Al llegar a la colonia española, le entregó a la camarera de la Taberna un anillo, diciéndole que se la dé a la esposa del Comandante. Tuvo que esperar unos 3 días en la ciudad, cuidándose de salir de la taberna lo menos posible, a pesar de que le habían dado una licencia de comercio española. Tras esos 3 días de espera, Diego se levantó a medianoche y, luego de luchar contra el Comandante y sus soldados, huyó con su esposa y llegó a Tortuga una semana después, dejándola en la residencia de D’ojeron. Era ya mayo de 1666. Em pezó a hacer una especie de repaso de su vida hasta ese momento. Había pasado de ser un simple joven con ilusiones de convertirse algún día en Almirante, con riquezas y poder a un corsario con cierto respeto e influencias en el gobierno de las provincias del Caribe, y en el tiempo en el que estuvo hasta volver a ser convocado por D’ojeron, reflexionó bastante… y decidió añadir a la flota una fragata, la “Aigle” (Águila) , ya que intuyó que sería asignado a misiones más peligrosas.
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